

Los cerdos de raza ibérica criados para obtener este tipo de jamones que tienen la capacidad de procesar la grasa vegetal procedente de las bellotas. Así, se produce el veteado que le da apariencia y sabor y garantiza la calidad del jamón ibérico de bellota. Además, es bueno para la salud, pues dicha grasa, de elevado contenido oleico, ofrece las mismas virtudes que el aceite de oliva.
Para identificar un buen jamón de bellota ibérico nada mejor que prestar atención a color y textura. Un color que varía del rosa al rojo púrpura, incluso el dorado intenso producto de la alimentación con bellotas.
Igualmente, al tacto debe mostrarse suave, poco fibroso, y, al tocarlo, la grasa debe hundirse levemente. En boca, el jamón de bellota ibérico se muestra mucho más suave y sabroso que otro tipo de jamones. Ofrece un sabor delicado, poco salado o dulce y con un agradable aroma.
Comprar jamón de bellota loncheado
Ejercicio físico, cuidada alimentación y la libertad de pasear por dehesas y alcornocales extremeños son los pilares del jamón de bellota ibérico. Con cerca de un millón de hectáreas, Extremadura aglutina la mayor superficie de dehesa en la Península Ibérica. Por tanto, es una de las principales regiones para la cría del cerdo de raza ibérica pura al 100%.
Fundamental en todo el proceso de producción del jamón de bellota ibérico es el periodo de montanera. Así se conoce a la última fase de la cría del cerdo ibérico.
El cerdo, tras ser alimentado con hierbas y piensos compuestos por cereales y leguminosas, pesa entre 80 y 105 kilos. Es el momento de dejarlo en libertad entre alcornoques y encinas para que se alimente en exclusiva de bellotas. De esta forma, repondrá entre el 60 y el 65% de su peso.
La montanera transcurre entre octubre y febrero, cuando madura la bellota. Esta alimentación permite que el animal gane más de medio kilo al día, pudiendo alcanzar los 160 kilogramos. Se calcula que cada animal necesita una hectárea de dehesa.
El alto contenido en hidratos de carbono de las bellotas proporcionan la energía que necesita el cerdo. También son el origen de las vetas de grasa características del jamón de bellota.
Una vez que ha finalizado el proceso de curación, que suele durar más de 36 meses, el jamón está listo para su degustación. Una buena opción para aquellos que no desean adquirir una pieza completa es comprar jamón de bellota loncheado. Para la ocasión, los envasados al vacío de Fabeiro, cortados a mano, se presentan como una de las mejores opciones. Cantidades adecuadas y garantía de calidad que respetan la herencia adquiridad en el saber hacerl del jamón.
El maridaje perfecto
La variabilidad de las cosechas de bellota influye en el resultado final del jamón de bellota ibérico. Sus características organolépticas permiten acompañarlo prácticamente con cualquier bebida. Para degustarlo nada mejor que apreciar las características del jamón y seleccionar la bebida más adecuada. El objetivo es realzar el sabor del jamón y el de la bebida, siempre buscando el equilibrio entre aromas y sabores.
Así, la suavidad de sabores y olores del jamón de bellota ibérico le permite ser acompañado con vinos blancos jóvenes y ligeros como el Verdejo Balbás Rueda 2018 que puedes encontrar aquí.
También es posible disfrutar un buen jamón de bellota con champán. E, incluso, con cerveza. El toque amargo de esta acompaña a la intensidad de la grasa del jamón. Aunque, sin duda, el matrimonio perfecto lo conforma un buen jamón ibérico y un vino tinto preferiblemente de reserva o crianza. Con estos se notan los matices aportados por la madera de las barricas. Eso sí, siempre que no aporten un sabor excesivamente fuerte que oculte la suavidad del jamón de bellota ibérico. Buen ejemplo de ello es el Crianza Balbás Ribera del Duero 2016, que puedes encontrar aquí.
Sin olvidar que el jamón de bellota es uno de los más sanos. Aporta proteínas, vitaminas B1, B6 y B12, ácido fólico, vitamina E (antioxidante) y minerales (cobre, calcio, hierro, zinc, magnesio, fósforo y selenio). Su grasa está formada principalmente por ácido oleico (más del 55%), elevando la tasa del colesterol considerado “bueno” (HDL) y combatiendo el colesterol en sangre. Además, 100 gramos de jamón de bellota ibérico apenas aportan 250 kcal y su contenido en sal es menor que el de otros jamones.
Valor energético: | 1938,78 kj 463,07 kcal |
Grasas: | 37,71 gr |
Grasas saturadas: | 13,75 gr |
Hidratos de carbono: | 0,48 gr |
Azúcares: | 0,31 gr |
Proteinas: | 30,44 gr |
Sal: | 3,67 gr |
Cereales con gluten y derivados: | NO |
Crustaceos y derivados: | NO |
Huevos y derivados: | NO |
Pescados y derivados: | NO |
Cacahuetes y derivados: | NO |
Soja y derivados | NO |
Leche, lactosa y derivados: | NO |
Frutos de cáscara y derivados: | NO |
Apio y derivados | NO |
Mostaza y derivados | NO |
Granos de sesamo y derivados: | NO |
Anhidrido sulfuroso y sulfitos: | NO |
Altramuces y productos con base de: | NO |
Moluscos y productos con base de: | NO |
Mantenerlo en un lugar seco, a temperatura constante y sin humedad. Conservar entre 12 y 14 ºC