Pata de jamón, cómo saber cuál elegir
El jamón, un manjar que, además de sabroso, es bastante nutritivo. El jamón cuenta con una gran cantidad de ventajas. Para empezar, es un alimento que podemos consumir a la perfección a modo de entremés, en la merienda o podemos añadirlo a una gran cantidad de platos. Por otro lado, en el mercado podemos encontrar una gran variedad de patas de jamón. Vamos a conocer un poquito de toda esa variedad en cuanto a pata de jamón se refiere, para poder comprar el que mejor se adapte a cada situación.
El origen
El origen del jamón condicionará en buena parte su sabor. Para empezar, si compramos una pata de jamón ibérico, tendremos la seguridad de que el jamón se ha criado en España. Así mismo, nos podemos encontrar con otras marcas de jamón que deben su nombre a la zona en donde este se ha criado.

Las etiquetas
Para conocer el jamón con un rápido vistazo, se le suelen colocar diferentes etiquetas o bridas de colores. Si nos encontramos una brida negra, se trata de un jamón cuya alimentación ha sido 100% bellota. Esto es un signo de que el jamón se ha criado libremente en la dehesa, lo que mejora considerablemente su sabor.
Las etiquetas rojas son para aquellos jamones de bellota ibéricos que pertenecen a cerdos cruzados y también se crían en dehesas.
Por otro lado, una brida verde indica que los cerdos han sido alimentados con piensos de calidad, mientras que la brida blanca es para aquellos cerdos cuyos piensos son de una peor calidad y han sido alimentados en recintos cerrados.
Esta calificación es muy importante porque, dependiendo del tipo de alimentación y del criado del cerdo, se habrá desarrollado más o menos la grasa en sus patas. De esta forma, los jamones difieren en el sabor, existiendo grandes diferencias entre unos y otros.
Las diferencias físicas
A simple vista también es posible diferenciar los diferentes jamones. Cuando hablamos de una pata de jamón ibérico, este cuenta con una textura mucho más aceitosa y con menos fibra. La grasa se encuentra infiltrada dentro de la carne, por lo que el veteado es más frecuente y, además, resulta más blando al tacto en comparación con el jamón serrano. Otro de los rasgos diferenciadores del jamón ibérico, es que suele tener la pezuña negra. Sin embargo, a pesar de que es habitual, no se da en todos los cerdos ibéricos.

Producto de Exquisitoo
Finalmente, la principal diferencia que existe entre jamones como el jamón ibérico y el jamón serrano es su sabor. El sabor con el que cuenta el jamón ibérico es inconfundible e inigualable por cualquier otro. Un sabor más fuerte, que golpea directamente el paladar y bastante más aceitoso que el jamón serrano normal.
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